¿Y SI LOS ERRORES NO EXISTIESEN?

Imagina tu vida sin que existiese la palabra error. No te hablo de que aprendamos de ellos, ni saquemos enseñanzas del tipo, todo pasa por algo, sino de que no hubiese cabida en nuestra mente para ese concepto. ¿Cómo sería tu vida? La mía sería un vida sin juicio, sin culpa, sin remordimientos, sin estrés, sin ansiedad, sin vacíos internos, sin discusiones, sin querer tener la razón, sin excusas, sin métricas… en definitiva… sin miedo.

Detrás de una simple palabra, hay mucho más que un conjunto de letras, hay un concepto, una imagen mental, un significado, percepciones y creencias. Y todo ello es subjetivo. Lo que para mi es un gran  error, para otro es una pequeña equivocación, y para otro un aprendizaje. Así que esto nos lleva una vez más a la conclusión que la realidad no existe sino que es fruto de nuestras percepciones. Y lo que percibimos es totalmente limitado. Y está completamente empañado por nuestras creencias. Por eso cada persona tenemos un concepto de felicidad, de error, de sufrimiento, de amor, porque tenemos distintos padres, pasados, culturas, sociedad que nos hacen mirar todo con un enfoque, más o menos abierto y una gafas, más o menos sucias. Esto me lleva a la conclusión de que no existen verdades absolutas ni podemos convencer a nadie de nada. Pero si podemos ser conscientes de que es todo una ilusión y reírnos de ello, de nuestras percepciones, emociones y bucles. Y de que gracias a los nuevos conocimientos y experiencias podremos ir percibiendo de manera distinta, pero siempre será irreal.

Ahora que puedo echar la vista atrás tengo perspectiva para darme cuenta de mi manera de defender a capa y espada determinadas creencias, no sólo en mi época menos despierta sino hace bien poquito,  sobre temas de alimentación, salud o espiritualidad… Y ahora sin embargo los veo de otra manera. ¿Entonces antes no era verdad y ahora si? ¿O quizás ninguna de las dos lo sea? Cada vez comprendo más la frase de sólo se que no sé nada. Y no veas lo que libera. Así que cada vez tengo menos ganas de querer tener razón ni meterme en discusiones por muy trascendentales que sean. Cada vez menos, he dicho ¿eh? Estamos trabajando en ello.

Así que volviendo al concepto de error, lo que quiera que signifique para ti, mi consejo es que lo aceptes en tu vida. Que vivas amándolos como parte de este plan. Lo ideal sería borrarlo de nuestro disco duro, pero siendo realistas, tenemos una programación ya instalada y vivimos en sociedad, así que, hasta que existan métodos más efectivos, lo que si que podemos hacer es mirar el concepto de una manera diferente. Y poco a poco, en un futuro no muy lejano, seguro que dejamos de usar esa palabra. Algo es correcto o incorrecto, equivocado o acertado, dependiendo de las expectativas que pongamos en el resultado y en base a la intención y objetivo que haya detrás. Así que siendo nosotros los que marcamos los objetivos y las expectativas, volvemos otra vez a la conclusión de que los errores los creamos con nuestra percepción.   Así que te invito también a que revises que hay detrás de cada cosa que te propones y por qué lo consideras un error o no.

¿Y por qué te cuento este rollo un viernes por la tarde? Pues porque ayer por primera vez en mi vida creo (creo) que integré lo que os estoy contando de manera más profunda. Si, la teoría ya me la sabía, al igual que la de que todos somos uno, que debemos vivir desde el amor, que somos seres de luz y amarnos los unos a los otros de manera incondicional. Pero del dicho, al hecho… Ya sabes. ¿Pues qué me pasó ayer entonces? En términos de dualidad y para muchas personas, incluso para mi antes de ese click, una gran cagada. Organicé mi segundo webinar, con más de 1.000 personas apuntadas para escuchar en directo y online una maravillosa conferencia  sobre cómo empezar el día con energía. Había cambiado de plataforma y configurado todo en principio correctamente, pero no me aparecía el botón mágico para dar entrada en directo a los asistentes.

Y en esos momentos la paz interior y la unión universal con lo divino te suenan a chino, por más conectada que estés con tu ser, te dejes fluir, sepas que todo es una matrix y le intentes sacar el significado cósmico. Ahí sólo piensas en términos terrenales, colores amarronados y olores fétidos: sí, en caca.

La vida me estaba llevando directamente a que me enfrentase con eso de lo que llevo huyendo toda mi vida, el fracaso, el error, la equivocación. Y ya sabemos que todo aquello de lo que huyes es lo que te somete. Así que ahí estaba yo, 30 minutos antes del webinar, medio descompuesta y cara a cara con el error. En un duelo donde él gano la partida, pero yo lo desenmascaré. Porque adivináis como se pierde el miedo a ¿algo? Hundiéndote en él. Sintiéndolo. Abrazándolo y siendo consciente. Y esas emociones en forma de  nudo en el estómago, impotencia, rabia, tristeza y nervios me estaban pidiendo a gritos que los viviese. Nos pasamos la vida huyendo de los errores, poniendo excusas internas y externas, quejándonos y persiguiendo un cebo que nunca alcanzamos. Qué pereza ¿no?

Así que ayer,   gracias a que pude vivir esa experiencia, me hice un buen proceso de autocoaching que dejó más ancha que pancha. Un interrogatorio en toda regla, en el que ahora fue el error el que quedó acorralado y reducido a la mínima expresión. Y

¿Y ahora qué?

¿qué va a cambiar en tu vida después de esta cagada?

¿y en la de los asistentes?

¿Eran tuyas las expectativas o suyas?

¿Cómo te sientes?

¿Para que hacías la conferencia?

¿De qué tienes miedo?

¿Por que es un error para ti?

Entonces mandé un mail a todos los inscritos contando lo sucedido, y ahí es cuando realmente me hizo el click la cabeza. Fuera excusas ni justificaciones internas. Esto no ha salido como yo lo había planeado y punto. Y no sólo no pasaba nada, sino que recibí un montón de contestaciones de cariño, amor y apoyo. Y ahí comprendí una vez más que el miedo es irreal. Que mi subconsciente estaba asociando el que las cosas no saliesen como lo planeado a que no valgo lo suficiente, no soy perfecta, he fracasado, bla bla bla… vamos esas vocecillas que todos conocemos y que vienen determinadas por nuestras creencias y vivencias pasadas. Que quizás en el pasado nos sirvieron para sobrevivir. Pero ya no. Y es que el juicio nunca viene de los demás. Viene de nosotros. Porque si tiene cabida en nuestra mente es porque nosotros le hemos dado ese espacio. Así que sólo por vuestros cariños mereció la pena todo el cortisol generado. Gracias. Aquí una pequeña muestra:

 

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Seamos realistas, (en términos figurados, claro) la perfección no existe. Os lo dice doña perfecta. La que siempre ha corrido para ser la primera y la que no se ha permitido nunca tener un fallo, perder, no ser la mejor en algo etc… Y si he buscado todo eso, era porque no sentía que lo era. Por la sociedad, mi familia o lo que sea. Da igual. Sin embargo ahora, aunque por supuesto que me salen mis tendencias y mis creencias, las voy pillando más rápidamente y desmontando.  Porque cada vez más creo en mi. Vivo desde mi valor, desarrollo mis talentos y me mueve el deseo de aportar al mundo mi granito de arena. Porque si tu te lo crees, no necesitas la aprobación de nadie. Y créeme que funciona. Y la mochila se hace más liguera, el viaje más liviano, sencillo y divertido. Así que cuanto antes aceptemos que en la vida hay errores, mierda, o como queramos llamarlo, antes desaparecerán nuestros miedos, y la mierda cobrará un significado diferente.

Así que el mensaje de hoy es vivamos la imperfección, los errores como algo que forma parte de este juego. Porque cuanto más reales seamos y nos mostremos, viviremos de manera más coherente y más plena. No es que no pase nada por equivocarnos, es que la equivocación no existe. Así que vamos a lo práctico y desarrollemos nuestros dones para poder vivir en este mundo a través de la expresión de lo que realmente somos: seres especiales con un potencial ilimitado para crear la realidad que se nos antoje.

Así que cierra los ojos y piensa en un día cualquiera, con la única condición de que todo lo que pasase no fuese ni malo ni bueno, sino que simplemente ocurriese. ¿Me ayudas a crearlo?

15 Comentarios

  1. el mapa no es el territorio. Este mantra es el que me lobera, el que me ayuda a mi, otra doña perfecta, a vivir ligera, a entender que la Vida es más grande que yo y que mi ego se vuelve humildad aunque de vez en cuando sale con fuerza!! Entender que yo también soy miedo, soy exigente, soy error me hace sentir “libre”. Gracias Cris por compartir. Un beso!!

  2. Bueno Cris, bienvenida al mundo real. Me identifico contigo, me pasan cosas parecidas cuando organizo eventos en mi empresa, cagadas de las que luego me arrepiento dolorosamente y luego en frío me digo: “a lo mejor no ha sido para tanto, sólo yo lo veo de esta manera tan tremendista”. Con lo cual, comparto contigo que la realidad única no existe, sino que cada uno la ve a su antojo. Ánimo. La vida es un camino de aprendizaje. Muchos besos, Inma.
    Por cierto, se te ve poco x el Dpop 🙂

    1. Hola INma! si jejeje es lo que me estoy trabajando ahora, la realidad, no las proyecciones ideales basadas en creencias absurdas!

      aains el dpop no lo he podido seguir online .. tengo demasiados frentes abiertos…
      besitos

  3. Hola Cris,

    Qué grandes verdades las que escribes en este artículo, y que bien viene leerlas un día por la mañana cuando crees que “todo esta perdido” (laboralmente hablando). Me siento muy identificada con lo que escribes, soy de las que me autoculpo constantemente por las cosas que pasan en el trabajo, y claro, como todo alguna vez la he “cagado”, pero la mayoría de las veces si un proyecto no marcha bien ni siquiera tiene que ver conmigo pero me comporto como si lo fuera, y el “pellizco interior” siempre está, sin dejarme vivir tranquila.
    Hay que trabajarlo!!! Gracias!!

    1. Hola Celia!

      es que tenemos tan confundidos los conceptos de perder, cagadas etc.. con lo grandiosos que somos y luego nos afectan están tonterías jejej un besito!

  4. Por cierto, Aprovecho esta email para preguntarte como puedo asistir a esas webminar las busco aquí en la web y no las veo, y me encantaría participar.

    Muchas gracias!

  5. Cris!
    Se me hacía raro que no hubieras comentado nada del webinar en fb.
    Es una realidad que las cosas suceden por algo, y que maravilloso que aprovechaste la oportunidad para aprender de la experiencia. Que como dices es eso: una maravillosa experiencia que además de nutrirte a ti, también a nosotros nos toca una rebanada del pastel. Deliciosas expericencias de vida que nos ayudan a vivir más livianos.
    Aprovecho para contarte que eres una inspiración para mi vida a fin de alimentarme más sanamente y con consciencia.
    Con gusto comparto en nuestra página de fb esperando más personas se deleiten de tu reflexión y aprendizaje.
    Saludos y bendiciones!

  6. Hola Cris,primero decirte que me encantan tus post,tus videos y tú por supuesto,comparto la misma filosofía de alimentación y vida contigo y es genial encontrar personas como tú en el camino.
    En cuanto al post decirte que intentaré ponerlo en practica pero me parece dificil no “culparme” por los errores que cometo.Me gustaría no llamarlo errores sino aprendizaje pero mi mente tiene como hábito que cuando haces algo mal hay que castigarse y decepcionarse con uno mismo y esa es la sensación que suelo tener pero bueno hay que trabajar más todo esto.

  7. “Tu mejor maestro es tu último error.” (Ralph Nader)

    Efectivamente concuerdo contigo Cris, la idea es siempre recordar y creer en la neutralidad de las cosas. Es hacer objetivo a lo subjetivo, descentralizado a lo centralizado. Yo creo en los errores desde el ángulo y perspectiva evolutiva, que forman parte intrínseca de la índole dialéctica de este universo. Sin ellos, no hubiera necesidad de evolución. No hay blanco sin el negro, y no hay aprendizaje si no hay la necesidad de aprender. El error es una gracia, que caemos de ella por carecer de comprensión objetiva.

    Todo esto radica en la Inteligencia Emocional. Las emociones son una propiedad noumenal orgánica, necesarias para la optimización vital del sistema físico, que en este caso, es nuestro cuerpo. Las emociones poseen el control sobre nuestras decisiones, porque es la manera que nuestro genoma ha aprendido a vivir a lo largo de millones de años. Y mientras el intelecto permanece dormido, la emoción domina. Pero cuando el intelecto despierta, este amplifica las emociones con su capacidad de atención y concentración, y memoria “deliberadamente” explícita. Tendemos subjetivamente a ver los errores con una perspectiva de lamento, y consecuentemente experimentamos emociones negativas. Cuando todas y cada una de las emociones se fueron creando y recreando por autopoiesis, para funcionar de manera efectiva de acuerdo a los dictados entrópicos de la realidad fenomenal. Cuando una tristeza nos llega, neutralmente es una oportunidad de auto-observación, auto-reflexión, auto-evaluación, y auto-corrección, sin embargo, escogemos el camino de huida como mecanismo de defensa. Al hacerlo personal, la información del error se densifica, inhibiendo nuestro flujo emocional, reprimiendo a este en el inconsciente, transformando la tristeza en una frustración.

    Y todo esto por nuestra perspectiva subjetiva y personal. El intelecto despegado de las emociones, puede ver la lógica neutral y descentralizada de la realidad universal, y el intelecto puede influir en las emociones, en vez de la manera al revés. Inteligencia Emocional, todos la tenemos en potencial, solo falta hacer hacer capaz ese potencial a través de la voluntad , la herramienta mas poderosa de la IE.

    Te comparto un artículo que escribí sobre este tema: http://thevoidtypes.blogspot.mx/2014/05/evolucion-en-el-cambio-no-en-el-lamento.html

    ¡Saludos Cris, y mucho gusto!

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