CÓMO SER FELIZ: ACEPTANDO SUFRIR

Nacidos para conectar

Venimos a este mundo a conectar. A conectar con nuestra esencia, a conectar con el resto de seres humanos, a conectar con el cosmos. Estamos diseñados de esta manera a nivel neurológico. A sentir que formamos parte del todo. A sumirnos en el amor infinito, en la paz y en el equilibrio más profundo. Porque no somos seres individuales, nos une esa energía que hace que los árboles crezcan, que las plantas florezcan y que un espermatozoide fecunde a un óvulo dando origen a un ser humano. Unos lo llaman dios, otros divinidad, otros energía, otros universo…

Por eso desde que nacemos buscamos esa unión. Esa aceptación. Ese amor. Buscamos volver a la fuente, pero nadie nos ha explicado cómo. Por eso primero reclamamos el amor de nuestra madre, luego la aceptación de los compañeros del cole y profesores, más tarde necesitamos pertenecer a un grupo de amigos, luego una posición en nuestro entorno laboral, ser alguien de provecho en la sociedad… Y acabamos mirando a la vida completamente desenfocados…

Y por eso la crítica, el rechazo, y la soledad son los miedos que están detrás de todos los problemas de nuestra especie. Tras ellos hay una llamada de nuestra esencia a la conexión, sin embargo hemos enredado el ovillo de mala manera, entre creencias limitantes, prejuicios sociales, condicionamientos familiares, culpas…

Por suerte, esto tan de moda a lo que llamamos el despertar de conciencia, hace que nos estemos dando cuenta de que hay que volver a programar ese ordenador llamado cerebro con un nuevo programa. Cambiar el enfoque para conectar de verdad. Ver la vida de otra manera, pensar de manera distinta. Y la buena noticia, es que se puede!

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Comienza la desconexión

Nuestra esencia busca esa conexión, pero desde que nacemos, un montón de voces, primero externas, y luego internas, se nos graban a fuego en el inconsciente, dando lugar al miedo. Cada uno tiene su formato familiar y social. Pero detrás de todo siempre esta este miedo a no ser querido, a la soledad, a la desconexión y al sufrimiento. Detrás de cada experiencia traumática, hay una desconexión con los demás, un rechazo, un sentimiento de soledad. Esas voces comienzan, con la mejor intención de nuestras familias y maestros, con el NO. No se hace esto, no se hace aquello, no puedes suspender, bla, bla, bla… Porque sino, ¡no vas a ser nadie en la vida! No vas a tener amigos, ni trabajo, ni novia, ni dinero. Y desde pequeños asociamos el ser con el tener. En vez de vivir la vida para construir nuestra identidad, aprender, y expresar nuestros valores, comienza la carrera por ser alguien en la vida.

Y desde ahí, el juicio del exterior da lugar a uno todavía peor: nuestro juicio interno, la no aceptación de lo que somos. Porque pensamos que si no somos lo suficientemente fuertes, guapos, ricos, estudiosos, graciosos, inteligentes, no vamos a ser aceptamos por el mundo, no vamos a lograr la conexión con los demás. Hay algo en mi que si otros ven no me van a querer, no soy lo suficientemente bueno, ¿Os suena?. Y entonces vamos a estar solos y a sufrir. Y antes del que el mundo diga nada, ya nos estamos rechazando nosotros mismos. Es decir, antes de sufrir, ya le tenemos miedo al sufrimiento.

Esa no aceptación conlleva el intentar ocultar nuestra esencia. Porque, nuestra esencia ha venido a este mundo a poder expresarse en sus más grandiosos dones y talentos, pero también en sus aprendizajes. Si ya lo hubiéramos aprendido todo, no estaríamos aquí. El aprendizaje total es la aceptación total, el amor incondicional, la paz, la iluminación, conciencia plena o como queramos llamarlo.

Vivir con miedo

Así que toda nuestra vida, en vez de vivirla desde el amor, la creatividad, el fluir, el construir, las posibilidades, desde el SI… la estamos viviendo desde el miedo, desde el NO. Estudio una carrera por miedo a no tener trabajo y no ser nadie. Miento a mis padres por miedo a que me regañen. Me visto como mi grupo de amigos por miedo a no ser aceptado. Y podríamos seguir con la mayoría de acciones y decisiones que hemos tomado en nuestra vida. La vida no se vive evitando y soportando lo que no deseamos, sino amando lo que tenemos. No es sostenible vivir construyendo una imagen externa orientada a que me acepten y me quieran, sin aceptarnos a nosotros mismos.

Y si ocultamos al exterior quienes somos, vivimos siendo incoherentes. No podemos ser auténticos si no nos aceptamos, nos amamos, y nos mostramos tal y como somos. Y este es el resultado de la sensación que todos tenemos antes o después tenemos, normalmente cuando llegamos a los 30, esa crisis existencial, el vivir una vida sin sentido por mucho que lo “tengamos todo” Antes o después, viene el despertar.

Aceptando el sufrimiento

Así que la parte buena de todo esto, es que, ¡podemos dejar de vivir con miedo! Tan sólo tenemos que aceptar que vamos a sufrir, que somos vulnerables. ¡No hay que demostrar nada a nadie! Vamos a sufrir por la pérdida de un ser querido, porque no nos han cogido en ese trabajo que tanto deseábamos, porque nos van a despedir, porque nos hemos caído por las escaleras, porque es nuestro primer día de instituto (y no estás en el grupo de las guays) Son experiencias, hay incertidumbre. No podemos controlarlo ni predecirlo todo. Somos humanos. Lo que marca la diferencia es vivir sin este miedo. El sufrimiento se pasa, pero si nos resistimos a él estamos todo el día en tensión, reviviendo el pasado, proyectando un futuro incierto, con nervios, ansiedad, tensión, depresión… Si nos ponemos nerviosos porque tenemos una reunión importante, sentimos una sensación intensa, ¿qué pasara? Pero si queremos huir y nos resistimos a esa emoción, porque no aceptamos nuestra vulnerabilidad, es cuando viene el ataque de ansiedad o de pánico, cuando aparecen esas voces de que todo va a salir mal, de que no eres lo suficientemente bueno, bla bla bla… Y entonces nos vamos al bar a tomar un cubata, nos comemos una hamburguesa, unos antidepresivos. Porque no queremos sentir eso. Pero si no sentimos eso, dejamos de sentir también la dicha.

Todas las enfermedades, excepto las que provienen de intoxicación y traumantismos, son generadas porque no aceptamos una parte de nosotros. Es una resistencia, que viene por un conflicto en la psique. Os recomiendo investiguéis sobre la nueva medicina germánica y las 5 Leyes Biológicas de Hammer, que prueban científicamente, todo este conocimiento que nos ha ido dando la medicina oriental y cada vez más estudios sobre la relación entre emociones y enfermedades.

Cuando yo descubrí todo esto, y lo pude sentir, sentirlo es muy importante, porque la experiencia es lo que hace que se integre el conocimiento,  lo primero que pensé fue: he vivido una vida irreal. Basada en creencias absurdas, y diseñando una imagen exterior para ser aceptada por los demás. Entonces ¿quién soy yo? Y esa crisis existencial (con la que vine de Tailandia este verano) me hizo conectar con un vacío y una ansiedad que a la vez, me hicieron profundizar y conectar con todo mi sufrimiento no expresado desde que era niña. Con esa sensación de no ser lo suficientemente guapa, ni lista, de querer tener muchos amigos, de que mis padres me quisieran. Esto me hizo relacionar la sensibilidad con la debilidad, querer huir de ella para ser la chica fuerte y exitosa, rebelde y desvergonzada, pero que dentro ocultaba la mayor vergüenza hacia mi misma por sentirme todo lo contrario. Entonces lo abracé, me perdoné y me miré desde fuera. Mi consciencia miró a mi mente y a mi cuerpo, con compasión. Y el timón se giro. Mi enfoque cambio.

Hoy agradezco estas experiencias porque ya he vivido esa vida y se que eso no es la felicidad, a pesar de yo creer y aparentar serlo. Por eso tenía que recurrir a mis amigos, a la adrenalina el fin de semana, a ser la primera de clase, a tener un trabajo reconocido y demás anestésicos mentales para poder afrontar ese vacío y ansiedad que no es más que la desconexión con tu ser.

Ayer mismo mi padre me ha regañado y mi reacción instintiva ha sido defenderme. He sentido ese sufrimiento en el estomago, la crítica de mi padre, la no aceptación, y me ha dolido, me ha dado rabia y ganas de llorar a la vez. Pero cuando le estaba contestando con mi explicación superconvincente, que ya estaba provocando en él un ceño fruncido, me he dicho a mi misma, vale. Te ha regañado tu padre, te ha dolido, siente el sufrimiento y ya está. Si me defiendo es porque no acepto esa parte de mi que sufre por una crítica. No me acepto a mi misma. Y me rebelo. Cuando queremos tener razón es lo mismo. No aceptamos que nos podamos equivocar o que alguien no apoye nuestra posición. Que somos vulnerables, que no lo sabemos todo. Es normal. Así es la vida. Un continuo aprendizaje. En el momento que aceptamos esto, nos quitamos un montón de peso de encima. Nos aceptamos. Nos liberamos.

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Vulnerabilidad y autenticidad

Claro que somos vulnerables, eso nos hace humanos, y claro que queremos que nos quieran, y que nos acepten. El aceptar esto, es amor hacia nosotros. Y cuando lo aceptamos, y aceptamos sufrir en ocasiones en las que no tengamos ese amor, surge ese amor hacia nosotros, que curiosamente hace que ya no sintamos soledad ni esa necesidad de aceptación, porque hemos conectado con nuestro propio amor, con nuestra esencia, con la energía divina que está en nuestro interior. Si pedimos amor es porque no lo tenemos. Porque si tu crees de verdad en ti, no necesitas que te lo digan ni reafirmaciones. Es así de simple, tan simple que parece mentira. Por eso en nuestros miedos está la solución.

Y es precisamente aquí cuando surge la magia. Cuando nos aceptamos, conectamos con nosotros mismos, con esa vulnerabilidad, que es el precursor de la autenticidad. Y lo que nos va a hacer conectar con los demás. Por eso esas frases que están tan de moda en el mundo espiritual de el otro es un espejo tuyo, o lo que te molesta de los demás es porque tienes algo que aprender. La vida es nuestro campo de juego, y eso incluye la manera en la que nos relacionamos con los demás, con nosotros mismos (esas vocecitas de nuestra mente), en el trabajo, la sociedad, la familia, pareja…

Al aceptar que podemos ganar o perder, tener un trabajo u otro, más o menos amigos, estamos amando todas las situaciones posibles de la vida. Sin resistencias, luchas ni miedos. Y entonces es sufrimiento se vive de otra manera.

No significa que nos tengamos que perder en nuestras emociones, debemos saber gestionarlas una vez aparezcan. Tan solo son señales que nos indican que tenemos que aceptar algo, que hay una parte de nosotros que no amamos. Pero debemos sentirlas, no taparlas. Os aseguro que esto no funciona, porque he sido una experta en tapar emociones, y llega un momento en que sientes que quieres explotar sin saber por qué.. Así que usémoslas como pistas para desemarañar ese ovillo que llegara a lo más hondo de nuestro ser, nuestro sufrimiento más oculto, nuestro gran miedo. Nuestro aprendizaje. Y cuando lo encaramos, y lo vivimos ya lo superamos. No era para tanto, ¿verdad? Uffff que alivio. Cuando descubres esto, te entran ganas de reir a carcajadas, de ti mismo, te los demás, del mundo entero. De tomarte la vida de otra manera, sin presión, sin miedo al que dirán… Y entonces desde este estado de fluir, ya no tenemos que mantener ninguna imagen exterior, ni ningún personaje, que por otro lado nos quita taaaanta energía. Vivir con miedo es cansadísimo. Os lo digo por experiencia. Me he dado cuenta de que mi vida ha sido correr y correr, sin rumbo ni dirección. Que gracioso.

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Podemos simplemente vivir, y en ese vivir, expresaremos nuestra esencia, nuestros dones, nuestro talento, nuestros valores. Daremos al mundo lo mejor de nosotros, que incluye ser vulnerable, pero ya no nos importará lo que piensen los demás, y eso no veas los kilos que quita de la mochila. Y aprovechar la vida para expresar ese amor que llevamos dentro. Hacia nosotros, y hacia lo demás. Y en ese contexto surgen los hábitos sanos, personas con las que nos sentimos plenos, creatividad, ganas de vivir, motivación para hacer cualquier cosa que sintamos. No hay límites amigos. Somos seres poderosos capaz de crear universos.

El miedo quizás nos sirvió de pequeños o en determinados momentos de nuestra vida para sobrevivir, pero ya no estamos en modo superviviencia. Sin embargo tenemos esos programas grabados que nos hacen pensar y vivir en automático. Ser conscientes no es estar más o menos evolucionado, es simplemente sentir, darnos cuenta, hacernos preguntas, y reemplazar esas creencias por otras.

Incluso parte del mundo espiritual está lleno de juicio. Ahora no tenemos que ser los más altos ni guapos, sino los más evolucionados. Verdad que muchos de vosotros habéis pensado (me meto en este saco) con la de conocimiento que tengo, y lo evolucionado que estoy, pero me sigue sentando mal esto, esta persona me sigue sacando de quicio… Es decir, seguimos juzgándonos y no aceptando esa parte de nosotros que sufre ante determinados comentarios, actitudes o situaciones. Cuando te aceptas en tu vulnerabilidad, ya no tienes que demostrar nada, dejas de luchar, de resistirte, de contestar y de montarte películas mentales. Eso es amor hacia ti. Y ahí empiezas a sentir amor hacia los demás. Evolución es aceptación a ti mismo, seas como seas.

Sentir esto no es debilidad, al contrario, es la mayor fortaleza. Rene Brown, es una investigadora, que pasó 10 años investigando la vulnerabilidad (porque quería destruirla paradójicamente). Sus estudios durante 10 años concluyeron que las personas que se mostraban vulnerables sentían dignidad, amor y pertenencia, creyéndose merecedoras de este amor. Esta personas cumplían un patrón: tenían el CORAJE (de todo corazón) de ser imperfectos, la COMPASIÓN de ser amables primero con ellos mismos y luego con el resto, (porque no podemos sentir compasión por los demás sin antes sentirla por nosotros) y por ultimo la CONEXIÓN con uno mismo, dejando a un lado lo que pensaban que debían ser para ser quienes eran realmente. Permitamos que nos vean, vulnerables. Porque esto es señal de que estamos vivos.

Verdadera felicidad: aquí y ahora

Asociamos la felicidad con la alegría, el éxtasis y la adrenalina. Pero si no hay felicidad hay tristeza. Buscamos la felicidad porque estamos huyendo del sufrimiento. Así que la felicidad aparece, cuando dejamos de buscarla. Por eso cuando aceptamos esa parte de nosotros que sufre, lo abrazamos, y sentimos, y nos perdonamos, lo transmutamos, porque ya no tenemos miedo a el. Entonces viene todavía algo mucho mejor, que es la paz. Es la máxima expresión de la responsabilidad, y por tanto de la libertad, ya que nos hacemos cargo nosotros y de nuestra vida al 100%

Vivir en el aquí y el ahora, es esa sumisión total a la vida, ese dejarse caer, soltar, aceptar el presente. Dejar de buscar, para encontrarte en el instante.

Asume que no vas a ser el más alto, ni el más guapo, ni el más listo. Asume que aunque tengas una gran aceptación exterior, si no la hay dentro de ti nunca vas a ser feliz. Si luchas por ser todo lo que no eres, no te estás aceptando. Asumelo, sufre, siéntelo, y vive la vida. Porque paradójicamente cuando lo haces, logras esa unión, esa conexión con el todo, con los demás y contigo mismo. Ese es el amor incondicional. La vuelta a casa. Esa es la verdadera iluminación y donde surge la autentica transformación.

Quiero acabar el post con una de mis canciones favoritas: Renacimiento de Kase O (por mucho que pasen los años, siempre seré su grupi, y más cuando me conmueve con estos temazos). Justo ayer la escuché y creo que viene al pelo para este artículo. Espero que os haya servido.  Sé que no todos estamos en el mismo punto, pero seguro que alguna frase os ha hecho conectar, pensar y reflexionar.

21 Comentarios

  1. Excelente, tienes razón uno tiene miedo de sufrir y no se acepta, pero como dices después de los 30 te pones a pensar y tienes que empezar a quererse a uno mismo, gracias por compartir tu sentir ☺️

  2. Muchas gracias por compartir tu valioso aprendizaje, a mí me has llenado de luz el camino. Me encuentro en un momento de cambio, de innovación y de creatividad que a veces da miedo, pero es cierto que cuando consigo conectar con mi esencia y la dejo fluir, la dificultad y el miedo se transmutan en algo que puedo disfrutar y me hace sentir en paz. Acepto que puedo fallar, equivocarme, perder dinero… pero voy a hacer lo que quiero siendo quien soy y no siendo lo que los demás esperan que sea. Me encanta haberte leído y reafirmar lo que siento, muchas gracias de corazón. Hay que quererse y aceptarse porque somos seres únicos y así querer a todos los seres que nos acompañan de forma incondicional, porque son parte de nosotros mismos. Un abrazo gigante!!!

  3. Yo estoy en ese mismo punto que tú. Me alegra verme tan reflejada y que haya gente, como tú, que haga tan buenos resúmenes explicando cosas tan complejas y sin embargo tan fáciles y evidentes. ¡Gracias!

  4. Gracias Cris, por esto yo creo tanto en la crianza con apego, desde la aceptación y el amor incondicional porque puestos a poner trabas, ya la sociedad y el sistema se ocupan de manera brillante en ello, y si de verdad buscas un cambio social, las personas necesitan un crecer respetado y acompañado que en estas sociedades «tan desarrolladas» brilla por su ausencia…Para eso todos necesitamos mirarnos los adentros y, todo sea dicho de paso…qué vértigo da!

  5. Me ha emocionado profundamente tu artículo Cris, el ver mi lucha interior tan bien reflejada con tus palabras. La gente no se hace idea de lo necesaria que es la aceptación de uno mismo, y en general creemos que estamos sólos en este proceso, cuando es todo lo contrario. Eres una señal más en mi camino, gracias

  6. Creo que te has superado, solo puedo darte las gracias por escribir lo que necesitaba leer, justo el momento, justo el lugar y las circunstancias… Gracias…

  7. Cris, que puedo decir. Brillante, certero, directo al corazón. Me he sentido 100% identificada.
    Gracias por tu franqueza, valentia y desnudar tu alma, solo desde la generosidad sientes que estás abiert@ a recibir todo lo maravilloso de cada aprendizaje.
    Myri

  8. Me han llegado cada una de tus palabras. Felicitaciones por plasmar contanta claridad la complejidad de nuestro mundo interno. Yo también estoy en un punto de aceptación y de dejar de luchar con una parte de mi que tengo también que querer, y como tú bien dices, la energía me he propuesto canalizarla de otro modo. De nuevo reitero mi agradecimiento por habernos regalado estas reflexiones tan acertadas. Saludos.

  9. Eres pura inspiración.
    Aún no conozco a otra persona que sea capaz de transmitir vía red esa conexión de la que tanto hablas.
    Así, uno sabe que lo tuyo va más allá de las palabras. Un abrazo grande

  10. Hola Cris!!!
    Que fuerte tu articulo, me he quedado sin habla. Me saco el sombrero para reverenciarte. La verdad es que pienso casi el 100% de lo que he leído y me parece maravilloso que yo tambíen haya casi llegado a la misma conclusión. Tantos años luchando i ocultando…. I de verdad que a esto se le llama la crisis de los treinta?

    Muchas grácias por escribir y poder leer.

    1. ooooooooh la la!!! a mi también me dejáis sin palabras. Es tan increíble que conectemos… Las palabras resuenan, nos despiertan, los llevan a la acción y a la consciencia. Y al final esa consciencia será toda una sola. No habrá más puntos de vista diferentes! <3

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