CÓMO IMPLEMENTAR EL AYUNO PARA PERDER GRASA Y GANAR SALUD

Tanto si lo que buscas es perder grasa, como ganar salud, hoy te voy a hablar de una herramienta tan sencilla como efectiva: el ayuno.

¡Tranquila! No se trata de que estemos periodos prolongados sin comer, sino que poco a poco vayamos alargando el tiempo entre la cena y el desayuno, para que nuestro cuerpo se acostumbre y no nos cueste.

Aunque pueda parecer contradictorio, no comer, es una gran terapia curativa. De hecho de manera natural cuando estamos enfermos perdemos el hambre. Los animales instintivamente también ayunan, y a nivel espiritual ha sido una práctica muy utilizada por los místicos. Cuando no comemos, sanamos a nivel físico, mental y espiritual,  y nos regeneramos a nivel celular.

La salud es holística, eso significa que el cuerpo, las emociones, la mente y la espiritualidad están conectadas. La acumulación de grasa excesiva, no es saludable, y suele originarse por desequilibrios internos de salud, que a su vez se originan de malos hábitos. Y cuando no tengo salud, mis emociones, mi mente y mi conexión conmigo misma también se ven afectadas.

El sobrepeso está relacionado con  la diabetes, enfermedades cardiacas, falta de sueño, dolores articulares, inflamación, presión arterial, colesterol,  problemas en el sistema digestivo, desajustes hormonales… Y todas estas patologías están directamente relacionadas con lo que comemos, o no comemos. 

Todas pensamos que lo normal es ir ganando peso con los años, y perdiendo salud, sin embargo, no es por el paso del tiempo simplemente, sino porque nuestro cuerpo cada año funciona peor metabólicamente, y está más dañado. Por eso es importante cuidarlo, para que este envejecimiento sea más lento,  y para ello te recomiendo que introduzcas el ayuno como una práctica habitual.

Beneficios

Y no solo ayunar es saludable, sino también comer menos veces.

Durante el ayuno, el cuerpo no deja de nutrirse sino que se alimenta de sus propias reservas, (entre ellas las reservas de grasa)  y orienta su energía hacia los procesos de sanación: regeneración, y limpieza.

Por eso no solo es importante llevar una alimentación saludable basada en plantas, que nos nutra, y genere los menores deshechos y gasto energético, sino dejar al cuerpo descanse.  Si mis órganos están ocupados con las funciones digestivas, no tiene tiempo ni energía en depurar y regenerar que son las que mantienen a nuestro cuerpo a punto. Pero tampoco para pensar con claridad, ni gestionar mis emociones, ni conectar conmigo.

Además al comer estoy sobrecargando mi sistema digestivo produciendo inflamación, (y las consecuentes patologías asociadas) al hígado que es el encargado de filtrar sustancias toxicas, y al páncreas, generando insulina para controlar los niveles de azúcar en sangre.

Y esta sobrecarga  produce envejecimiento celular, daños en los riñones, neuronal, diabetes, inflamación, enfermedades crónicas, hormonales… 

El ayuno atrasa el envejecimiento, ya que alarga la vida de las células en el organismo. Cada vez que realizas una comida se elevan los niveles de IGF-1 (Factor de crecimiento insulínico), dando así una multiplicación celular, lo que lleva a un envejecimiento de las células.

Además durante el ayuno, al igual que con la dieta keto,  generamos flexibilidad metabólica, es decir la capacidad para usar tanto la glucosa como la grasa como combustible energético, y así ser más eficiente en la quema de grasa.

La clave es por tanto llevar un estilo de vida funcional, adaptado a nuestra fisiología, para que nuestro organismo, que es perfecto pueda volver  al equilibrio y homeostasis, y por tanto a la salud.

Para ayudar por tanto a nuestro cuerpo a volver a ese equilibrio, el ayuno es una herramienta poderosa. Además es sencillo de implementar y  flexible.

Por lo tanto los beneficios que vas a experimentar son:

  • Salud en general ya que se regeneran las células y los órganos, y el cuerpo se limpia.
  • Más energía vital
  • Pérdida de grasa
  • Reducción marcadores inflamatorios
  • Mejorar la relación con la comida (ansiedad, antojos…)
  • Más saciedad y menos hambre
  • Flexibilidad metabólica
  • Longevidad
  • Mejora del sistema inmune
  • Mejorar resistencia a la insulina
  • Autofagia o reciclaje celular
  • Claridad mental
  • Bienestar interior

Cómo comenzar

Como cualquier cambio de hábito siempre es mejor comenzar progresivamente para que nuestro organismo (y mente) se acostumbre y no generemos estrés.  Si actualmente haces 5 o 6 comidas, puedes empezar reduciendo a 3 durante 1 semana, o 4 o 3 días.

Después, puedes ampliar el periodo de ayuno nocturno, cenando una hora antes y desayunando una hora después, hasta llegar al periodo de ayuno intermitente en la que tenemos una ventana de ayuno de 16 h sin ingerir comida. De esas 16 horas, entre 7 y 9 vamos a estar durmiendo, así que realmente no es para nada costoso.

Ayuno intermitente

  • Desayuno 12 h
  • Cena 20 h
  • Ayuno: de 20 h a 12 h

Puede  empezar introduciendo el ayuno intermitente dos o tres días a la semana y ver qué tal te sienta, e ir aumentando hasta que sea un hábito diario, o hacerlo durante determinados periodos.  También puedes prolongar el ayuno hasta 24 horas, y estar un día completo sin comer, por ejemplo 1 día a la semana.

A nivel terapéutico también se hacen ayunos más prolongados. Sin embargo esto te recomiendo que sea con supervisión de un profesional, ya que los procesos profundos de desintoxicación pueden tener crisis curativas.

¿Qué puedo tomar en el ayuno?

Durante el ayuno se puede beber agua, (lo ideal es que sea filtrada para que pueda realizar correctamente la función depurativa intracelular) caldos, zumo de limón, infusiones, endulzadas con estevia.  Pero no zumos de fruta ni líquidos que tengan azúcar.

¿Voy a pasar hambre?

De hecho a nivel fisiológico, nuestro organismo de 20 h a 12 h está en fase depurativa, por lo que no deberíamos ingerir nada sólido porque cortamos esa función ya que al comer, nuestro organismo comienza con funciones digestivas.  ¿Y entonces por qué tengo hambre? Lo primero, muchas veces no es hambre, sino ganas de comer y ansiedad. Otras veces tiene que ver con desajustes hormonales debido a comer muchos procesados y a los picos de insulina.

Otra de las razones es una cuestión de costumbres. Una de las hormonas que están implicadas en las sensaciones de hambre es la Ghrelina. Pues bien, si comes en un determinado horario, esa hormona sube en dicho horario. Así que basta con eliminar esa costumbre, para que se vaya el hambre, por ejemplo al desayunar pronto, o al cenar tarde.

En los únicos casos que no estaría recomendado el ayuno intermitente

  • Si tienes trastornos de la alimentación
  • Si estás embarazada o periodo de lactancia
  • si lo pasas mal y te cuesta demasiado
  • si tomas medicación que depende de las comidas
  • si eres propensa a sufrir hipoglucemias

¿Te animas a probarlo?

6 Comentarios

  1. Hola,yo estoy tamando medicacion, pero me la toma por la mañana despues de realiazar ejercicios en casa,normalmente ceno sobre las 20’00,i hasta el dia siguiente sobre las 9’00 o 9’30 de la mañana,hago dieta vegana,i la verdad que me cuesta controlar la anasiedad por la comida ,pero distraigo la mente en hacer cosas en casa i si veo que me aprieta mucho me tomo una infusion i bebeo mucha agua,a veces en una sola mañana me bebo dos botellas de agua de litro imedio i la otra botella durante la tarde,nose si lo hago bien o mal,gracias

  2. Hola, yo practico keto y ayuno 20/4 todos los días desde febrero 2019. Perdí 25kg…pero desde hace como 5 meses no pierdo nada, incluso he subido algún kg… qué debería variar para reactivar mi pérdida. Gracias

    1. Lo ideal es hacer cambios. Haz carga de hidratos, sal y entra de la keto, haz deporte, descansa, bebe agua … y sobre todo no te obsesiones porque la mente y el cortisol paralizan los procesos de perdida de grasa 🙂

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